Que no, que no, que la cosa no era así. Resulta que cuando decíamos hace unos días que el Papa Benedicto XVI había permitido el uso del preservativo en relaciones con prostitutas, en realidad se refería a la prostitución masculina homosexual. Es decir, a los chaperos.Al parecer, en sus conversaciones con Peter Seewald, autor del libro ‘Luz del mundo‘, Ratzinger dijo la siguiente frase: “wenn etwa ein Prostituierter ein Kondom verwendet”, en la que “ein Prostituierter” es masculino. Según el sociólogo italiano Massimo Introvigne, el error se origina en la traducción al italiano hecha por L’Osservatore Romano.Y es que en italiano el término “prostituto” no es correcto, de ahí que se haya traducido de forma femenina. Introvigne, que también es fundador y director del Centro de Estudio sobre las Nuevas Religiones (CESNUR), ha indicado en su blog lo siguiente, refiriéndose a Benedicto XVI:
Tiene en mente la prostitución masculina, donde con frecuencia –como afirma la literatura científica s…
Tiene en mente la prostitución masculina, donde con frecuencia –como afirma la literatura científica s…