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jueves, 19 de marzo de 2015

Cuerpos de policías sin homofobia y transfobia: tarea pendiente*.

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela , la Ley Orgánica del Servicio de Policía y del Cuerpo de Policía Nacional Bolivariana y Ley del Estatuto de la Función Policial prohíben toda discriminación, en fecha 19 de noviembre de 2010 el Ministerio del Poder Popular para Interior y Justicia aprobó la resolución    Nº 286, publicada en la Gaceta Oficial Nº 39.556, que hace mención a las normas y garantías relativas a los derechos de las mujeres, a la igualdad y equidad de género en los Cuerpos de Policía Nacional Bolivariana, Policías Estatales y Municipales.


Algún tiempo ha transcurrido ya desde la aprobación de la resolución Nº 286, sin que mucho se hable o profundice en la misma e incluso me atrevería a decir que pese a los esfuerzos de muchas y muchos, el camino para darle operatividad y plena vigencia se  hace todavía cuesta arriba.

Por ello, ante las declaraciones del sr Freddy Bernal Presidente de la Comisión para Transformación del Sistema Policial, queremos hacernos solidarios con todas aquellas mujeres que a lo largo de la existencia de los cuerpos policiales, han dado la lucha por el reconociendo de sus derechos y que en el ejercicio de la función policial han procurado dar lo mejor de sí, para derribar las innumerables barreras políticas y sociales con las que deben enfrentarse a diario hecho de ser mujeres y que pueden verse afectadas por las mismas.

En cuanto a la personas lesbianas, gais, bisexuales, trans e intersexuales (LGBTI) víctimas de abusos policial en base a prejuicios por la real  o aparente orientación sexual, identidad y expresión de género, y que se niegan ajustarse a los estereotipos sexuales socialmente impuestos por la norma heterosexual, aspiramos que la desinformación que caracteriza a la mayoría  de las y los funcionarios del Estado en los temas relacionados a la sexualidad no sigan generando situaciones de vulneración de derechos.

El ejemplo de lucha y constancia de las mujeres y personas LGBTI víctimas de violencia policial debe ser tomado en cuenta por todos esos hombres y mujeres, funcionaros y funcionarias policiales que aún siguen siendo víctimas de estigma o discriminación por poseer una orientación sexual distinta a la heterosexual.

Continuando con resolución, relataremos algunos aspectos de su contenido, así mismo, daremos algunas ideas para la reflexión-acción en aras de seguir promoviendo la transformación de un modelo policial, caracterizado por una formación y actuación de corte machista, patriarcal, androcentrista y heterosexista, y últimamente fundamentalista cristiana y militarista,  de los cuales devienen un sin número de prácticas contarías al respeto del libre desenvolvimiento de la personalidad, al principio de igualdad y no discriminación, en definitiva, un profundo desapego al respeto de los derechos humanos, no sólo de las y los integrantes de nuestras policías, sino también para la ciudadanía en general.
El objeto de la resolución contemplado en el Artículo 2º es “garantizar la incorporación institucional de los principios de igualdad y equidad de género y el respeto a los derechos de las mujeres en los cuerpos de policía, así como en la prestación del servicio policial a la ciudadanía”, ahora bien valdría la pena preguntarnos: ¿Por qué no se hizo mención de las personas sexo diversas en el citado artículo, tal como se mencionó en el segundo considerando de la resolución? Citamos en su totalidad “Que la discriminación por razones de género no debe estar presente en el Cuerpo de Policía Nacional Bolivariana y demás Cuerpos de Policía estadales y municipales, ya que afectaría de manera prioritaria a las mujeres y las personas sexo diversas, que forman parte de los mismos y la ciudadanía que acude al servicio policial o es objeto de detención; ocasionando así, una grave violación a los derechos humanos y constituyendo un importante problema de seguridad ciudadana.

¿A qué se debería dicha omisión? La cual no podemos pasar por alto, si realmente existe el compromiso político para atacar y corregir las innumerables prácticas de violencia, extorción, persecución, hostigamiento e impunidad, de las cuales son víctimas las personas LGBTI, dentro y fuera del ámbito policial.

La respuesta a ambas interrogante se podrían traducir en unas pocas palabras Homofobia y Transfobia de Estado. Esta situación es de vieja data, en la actualidad, pese a las transformaciones que se han pretendido adelantar, siguen ocurriendo bajo la mirada complaciente de  funcionarias y funcionarios que las desestiman por considerar a las víctimas como personas que atentan contra la moral y buenas costumbres por su estilo de vida, por representar una amenaza para la vida familiar y estabilidad de niños y niñas.


Valdría la pena recordar, que en la consulta realizada en octubre de 2006, a las organizaciones de sociedad civil en el marco de la Comisión Nacional para la Reforma Policial se pudo conocer “que la policía comete abusos físicos y actos de violencia contra las personas LGBT. Esta violencia no es solo física sino verbal, y se manifiesta de forma sutil, a través de comentarios discriminatorios…” igualmente se conoció que a lo interno de los cuerpos policiales “la discriminación contra las personas LGBT se origina dentro de las organizaciones policiales, que tienden a desconocer de que exista diversidad sexual dentro de la institución policial. No hay espacios para que los funcionarios y las funcionarias puedan practicar abiertamente su orientación sexual, no hay apertura”... ¿Qué pasó con las recomendaciones de los asistentes a esta consulta?

¿Acaso la homofobia y transfobia de las y los agentes decisores del Estado siguen marcando la pauta a seguir? Allí se las dejamos. Y esperamos  no respondan diciendo que la discriminación y vulneración de derechos de las mujeres y personas LGBTI es  netamente “cultural” y que por ahora toca esperar a que se originen cambios en la cultura de las venezolanas y venezolanos, para que el Estado cumpla con sus obligaciones.

Sigamos con las finalidades de la resolución el Artículo 3º contempla:

1. Garantizar la defensa, vigencia, goce y ejercicio de los derechos humanos en condiciones de igualdad y equidad de género, en especial de las mujeres que forman parte de los cuerpos de policía, o de la ciudadanía que acude a la prestación del servicio de policía o es objeto de detención.

2. Erradicar las conductas o situaciones de discriminación contra las mujeres y las personas sexo-diversas y velar por la atención oportuna e integral a las víctimas de discriminación y violencia por razones de género, con el objeto de crear una cultura de Igualdad y Equidad de género en el Cuerpo de Policía Nacional Bolivariana y demás cuerpos de policía estadales y municipales.

Para el desarrollo de estos fines, al menos el indicado en el numeral primero, se diseñó y publicó en diciembre 2010 una guía titulada “Equitavamente Iguales” para orientar a los cuerpos de policía en la instrumentación, aplicación y cumplimiento de la citada resolución, texto en el cual no se hizo mención alguna a las personas LGBTI, aun cuando el segundo numeral las menciona, situación que no nos extraña del todo, debido a que en la resolución, lo relacionado a la diversidad sexual, es mencionado sólo un par de veces y excluida de las instancias a ser creadas, como lo son: el Consejo, la Unidad y las Secretarias de Igualdad y Equidad de Género.

Este tipo de situaciones que a simple vista no son tomadas en cuenta por la falta de voluntad política, complejidad y dinamismo con el que se mueven los prejuicios y la discriminación en los procesos hacia la instauración del nuevo modelo policial, esto debe convertirse en un enorme desafío a ser afrontado por todas y todos que si queremos realmente una institución policial profesional, eficiente y eficaz, libre estigmas sociales, respetuosa y garante de los derechos humanos sin discriminación en base a la  diversas orientaciones sexuales,  identidades y expresiones de género.

Se hace urgente el empoderamiento, unidad y movilización de las personas LGBT, dentro y fuera de las instituciones policiales, pese a las posibles represalias, temores, desconfianza que pueda existir, cada cual, desde su espacio concreto tiene la obligación de dar su aporte para ir derribando los múltiples obstáculos que desde lo social, cultural, religioso y político se nos imponen. Debemos apropiarnos de la lucha cada día tal cual como somos.

Igualmente, no podemos seguir avanzando en la construcción de una institución policial que vele por la seguridad ciudadana y la tranquilidad de nuestras comunidades, protegiendo la dignidad humana, promoviendo y respetando los derechos humanos, si se sigue reproduciendo un doble discurso y de manera solapada se permiten y promueven los actos de marginación, discriminación, estigmatización y prejuicios hacia las personas LGBTI que formen parte de los cuerpos policiales, que acuden al servicio policial o que son objeto de detención.

Finalmente, es imprescindible dentro de un proceso de democracia participativa y protagónica, de inclusión y justicia social, seguir adaptando las normas legales y apuntando a la transformación para la incorporación las personas LGBTI hasta llegar a tener en nuestro país unos cuerpos policiales garantes de los derechos humanos y respetuosos de la diversidad sexual.

* Yonatan Matheus Director General Venezuela Diversa.

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Diciembre 10, 2016 DÍA DE LOS DERECHOS HUMANOS