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sábado, 5 de junio de 2010

Estados Unidos: La Iglesia Católica a la caza de seminaristas homosexuales.

¿Cuándo fue la última vez que mantuvo relaciones sexuales? ¿Qué clase de relaciones eran? ¿Le gusta la pornografía? ¿Se da duchas frías o largos paseos? ¿Cómo maneja si no sus deseos sexuales? No son las preguntas más frecuentes de una entrevista de trabajo, salvo que el empleador sea la Iglesia Católica de Estados Unidos, según reveló ayer The New York Times.
Allí los directores de seminarios han sido instruidos a escrutar la vida sexual de cada candidato. Las fantasías sexuales, la masturbaciones, las relaciones con sus padres, los motivos de sus rupturas románticas, todo está sobre la mesa en la que rellenan también numerosos test psicológicos en los que se buscan rastros de depresión, paranoia, confusión, etc. Pero sobre todo, se buscan indicios de homosexualidad.
Incluso si el individuo en cuestión nunca ha tenido ninguna relación sexual y está dispuesto a practicar el celibato, el hecho de que sufra confusión mentale sobre su género o que se identifique interiormente como homosexual sería suficiente para eliminarlo de la carrera.
'No basta con asegurarse de que sea capaz de abstenerse de actividad genital. Es necesario evaluar también su orientación sexual', dijo hace dos años la Congregacion del Vaticano para la Educación Católica, en una clarificación de sus ordenan
Muchos creen que la Iglesia católica está convirtiendo a los homosexuales en chivo expiatorio del escándalo porque eso resonará bien entre sus seguidores y distraerá la atención de los fallos en la cadena de mando. Por su parte la Iglesia sostiene que la caza de brujas tiene más que ver con sus ideas sobre los matrimonios homosexuales que con los abusos cometidos.
'No decimos que los homosexuales sean mala gente, y por supuesto que han demostrado ser buenos sacerdotes, pero un cura sólo puede dar su vida a la Iglesia en el mismo sentido que un hombre se la da a su esposa, y un homosexual no puede hacerlo igual', explicó al rotativo neoyorquino el padre Kevin Sweeney, uno de los directores voacionales de más prestigio en los seminarios de la Unión Americana.
La realidad es que aquéllos que tienen que tomar la decisión lo hacen a ojo, y a menudo en contra de sus propias orientaciones sexuales. Un estudio citado por el rotativo determinó que entre el 25 y el 50 por ciento de los sacerdotes católicos de Estados Unidos es gay.

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