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jueves, 10 de septiembre de 2009

Las familias homoparentales y los prejuicios sociales.

Aunque las estadísticas evidencien que las parejas homosexuales son aptas para guiar el desarrollo integral de un hijo, los prejuicios son más poderosos aún en la sociedad. Esa es otra parte de la gran diversidad que existe entre todos nosotros, pero lo importante es el respeto.

Hace unas semanas que salimos, mi pareja y yo, a realizar las compras...para la familia. A montones se veía la gente en las tiendas departamentales. Lo tierno —así quiero llamarlo— es cuando vi a una pareja de ancianitos tomada de la mano.
Muchas veces pensamos que con las ataduras sociales, los matrimonios persisten, a pesar de la expiración del amor que seguramente algún día sintieron. Sin embargo, no todas las parejas son así. Esa es otra parte de la gran diversidad que existe entre todos nosotros. “De todo un poco”, rezaba la frase.
Y ante tal evento que presenciaron mis ojos, en aquel mar de gente en los comercios, me cuestionaba “¿por qué nosotros, los homosexuales, no podemos hacer lo mismo después de una buena comida o sólo por el simple hecho de ir a caminar al lado de nuestra pareja? Porque también nosotros pagamos por los productos o servicios que adquirimos; igual que los demás”.
¡Vaya, sí que éste mundo es terrible cuando pone sus reglas que sólo limitan a los demás!
Que ciertas reglas no son más que el producto de una sombría desinformación que segrega ignorancia.
Hubo un momento que nos sentamos, y ahí veía pasar a decenas de parejas con sus hijos en brazos, o felices por los obsequios regalados por sus padres.
¡Qué justo sería ver que dentro de éstas parejas que visualizaba en esos sitios, hubiera las conformadas por dos hombres o dos mujeres jugando con sus pequeños hijos!
Y las parejas homoparentales…
Las parejas constituidas por dos hombres o por dos mujeres también se tienen que enfrentar a mentes ignorantes —que esa ignorancia los lleva a cometer actos infames, que van desde una simple burla hasta un asesinato—. Como siempre lo hemos dicho, los homosexuales no buscamos la aprobación de nadie, porque somos seres individuales viviendo en una sociedad; simplemente buscamos, como mero derecho y justicia cívica y humana, que se nos respete.
En el mundo, las estadísticas lo confirman, los hijos de padres homosexuales llevan una vida como todos los demás niños que tienen una madre y un padre.
“Un número suficiente de estudios sugiere que los hijos de padres homosexuales tienen las mismas ventajas y expectativas de salud, adaptación y desarrollo que los hijos de heterosexuales” publicó el diario ‘The New York Times’ el 4 de febrero de 2002, en su artículo ‘Group backs gays who seek to adopt a partner’s child’.
Y en base a otros estudios que se han realizado, muestran que los niños de hogares homosexuales son cuatro veces más propensos a buscar su identidad sexual experimentando con conductas homosexuales, esto fue publicado por Patricia Morgan en su libro ‘Children As Trophies’ (edit. Civitas, Institute for the Study of Civil Society, www.civitas.org.uk). Y esto fue comentado en la revista ‘American Sociological Review’ (abril, 2001) bajo el título ‘Researchers FindDifferences in Children of Gay Parents’, Los Angeles Times, 27.4.2001.
Leyendo el periódico mexicano ‘El Universal’, del domingo 11 de junio del 2006, en la columna de Sexualidad, Patricia Kelly, la titular hace mención que no sólo la ignorancia está presente en personas que tienen pocos estudios, sino también a quienes tienen cargos importantes dentro de la sociedad mexicana, como es el caso del DIF (institución mexicana gubernamental que procura el desarrollo integral de la familia).
Patricia Kelly, se refiere a unas declaraciones hechas por la directora del Sistema Nacional de Desarrollo Integral de la Familia (DIF) Ana Rosa Payán, al periódico ‘El Excelsior’ (también mexicano) del jueves 8 de junio, “en éste tema se habla siempre de los derechos de los homosexuales, pero a mí me toca hablar de los derechos de los niños, y digo que ellos tienen derecho a tener una mamá y un papá, vamos a preguntarle a los pequeños si quieren tener dos papás o dos mamás, si dicen que sí, ya tienen un paso adelante. Para que dos personas obtengan la custodia de un niño es necesario que demuestren que hay estabilidad emocional en la pareja, requisito que podría ser cuestionado en una pareja de éste tipo”, todo esto en cuanto a la adopción de niños por parte de parejas homosexuales.
Las declaraciones que hace ésta mujer, Ana Rosa Payán, es sin duda, una muestra más de la verdadera ignorancia ante temas que se ven impresos en la realidad, no sólo en México, también en el mundo entero. Ignorancia que se quiere tener por conveniencia. Según estadísticas hechas por ‘El Universal’ en noviembre de 2004, aproximadamente hay un millón de hijos de homosexuales en nuestro país.
“Qué es lo que nos aseguraría que una pareja entre dos hombres que entren a la sociedad de convivencia, que vivan juntos un día, un año, diez o cien, ¿qué es lo que nos lo asegura? Lo mismo que nos asegura que una pareja heterosexual vivan juntos un día, un año, diez o cien; no hay nada que lo asegure, ni en una pareja heterosexual, ni en una pareja no heterosexual”, fueron las palabras de Josué Quino, activista mexicano en pro de los derechos homosexuales, dramaturgo y productor de teatro, en entrevista exclusiva que sostuve [© 2008 Israel Mendoza Torres].
Se ha demostrado que hay muchas parejas homosexuales que han formado hogares, que tienen la suficiente madurez psicológica, emocional y económica para sostener a uno o más hijos. Claro, está comprobado, conforme a estudios con reconocimiento oficial, que la promiscuidad en parejas homosexuales es cuatro veces más que las heterosexuales.
Julieta Lujambio Fuentes, comunicadora mexicana y autora del libro ‘Mamá sola: un nuevo significado de la maternidad sin pareja’, dijo lo siguiente al respecto [Entrevista hecha por © 2008 Israel Mendoza Torres]: “creo que los niños tienen el derecho de criarse con la figura materna y paterna. Dicen los conocedores que los hijos de este tipo de familias (homoparentales) se desarrollan bien, yo sigo pensando en que debemos proporcionarles el ámbito más natural y equilibrado que sea posible”.
Aún recuerdo que un amigo mío me comentaba su interés de adoptar uno o dos hijos, pues como él dice, hay tantos niños desamparados en las calles, en los orfanatos, en decenas de sitios que necesitan del calor de una familia, una familia que los ame, que los proteja, que les brinde estudios, que les enseñe a dirigirse en ésta vida tan desordenada.
Aún no puedo entender la insensatez de mantener a niños en éstos lugares de refugio infantil para que después de haber cumplido la mayoría de edad se tengan que ir, ¿a dónde van a parar?
Estamos en pleno siglo XXI, las cosas han cambiado, las personas, todas, somos distintas. Las parejas heterosexuales, muchas veces, adoptan a los niños para que les ayuden en las labores domésticas, para hacerse compañía, para abusar de ellos, para violar sus derechos como seres humanos. Mientras que otras brindan a estos infantes lo que sus padres biológicos no pudieron darles, amor.
El diario ‘El Mundo’, publicó una entrevista realizada por Mariona Cerdó a Chicosé Cubero, presidente de ‘Ben Amics’ (la cual se desempeña, básicamente, para orientar a quienes están faltos de información en cuanto a su propia sexualidad o a la de su hijo o hermano, etc.), en la que comentaba “está más que demostrado que el desarrollo de los niños dentro de un núcleo familiar homoparental es tan positivo como el entorno heteroparental. Además, la heterosexualidad por desgracia no garantiza el desarrollo del niño de una forma óptima. Si no, no tendríamos dispositivos de protección de menores”.
“Mis padres eran heterosexuales y yo soy homosexual. No tiene nada que ver la orientación de los padres con la propia. Y segundo: si así fuera, ¿cuál es el problema? La homosexualidad sólo es perjudicial si el entorno te impide vivirla con naturalidad. No es una tara, no es una enfermedad” así fue como contestó ante el cuestionamiento de la entrevistadora Cerdó de “hay quien argumenta que si una pareja homosexual adopta a un niño, la criatura está condenada a la homosexualidad”.
Tampoco la idea de pensar que una pareja homosexual pueda adoptar hijos significa que es una perversión. Quizá muchos no den validez a las estadísticas, pero son comprobadas por estudiosos. Sin embargo, los testimonios de las familias estructuradas por homosexuales están en muchas partes del mundo (sobre todo en aquellos lugares que les permiten formar éste tipo de familias).
No vamos a poner a las parejas homosexuales como las heroínas dentro de éste mar de desorden vivencial que estamos transitando; lo que estoy tratando de hacer consciencia es que no por el hecho de ser homosexuales se es incapaz de fundar un hogar.
Por: Israel Mendoza Torres
israel.medondoza@radiomitos.cl

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